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es un caso de un paciente de 8 años que por defectos congénitos
no se le formaron sus dientes temporales y los permanentes requieren
ser extraidos o restaurados con coronas una vez que erupcionan. Para
este caso fue fundamental al cooperación del paciente y su buen
comportamiennto, los niños suelen adaptarse mejor que los adultos.
El mejor comentario que realizó el niño al terminar fue:
"ahora sí puedo morder a mi hermano cuando me molesta".
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